Ir al contenido principal

Ich mag dich

De: Hilda Ruth Flores Muñoz


Me gusta tu pelo rubio, liso y desordenado.
Me gustan tus ojos azules y profundos.
Me gusta tu barba.
Me gusta tu estilo varonil, juvenil, intelectual y rebelde.
Me gusta tu risa.
Me gustan tus manos.
Me gusta tu estatura.
Me gusta tu edad.

Me gusta tu ternura.
Me gusta que no me gusten tus gustos.
Me gusta que tengamos gustos en común.

Me gusta tu voz, cómo pronuncias tu idioma natal y cómo pronuncias el mío.
Me gusta que eres el único que sabe pronunciar mi nombre.
Me gusta cómo suena mi nombre en tu voz y en tu idioma.

Me gusta que te esfuerces por hacerme feliz.
Me gusta que te preocupas por mí.
Me gusta que te recuerdas de todo lo que digo.
Me gusta que recuerdas mis detalles.
Me gusta que sabes cómo me siento.
Me gusta que me haces pensar y analizar.
Me gusta que me hagas preguntas que me sorprenden.
Me gusta que me conoces, que me comprendes y que con sólo vernos nos comprendemos.

Me gusta que me hagas reír.
Me gusta cuando hablas sólo para mí.
Me gusta estar en tu radar.
Me gustan nuestras conversaciones.
Me gusta que respetas mi carrera y mis sueños.
Me gusta que compartes tus sueños y tu carrera.
Me gusta que me admires.
Me gusta que me respetes.
Me gusta que notas cuando hieres mis sentimientos.

Me gusta saber que soy la única.

Al gustarme tú, amo tu idioma.

Me gusto a mí misma cuando estoy contigo.
Me gusta verme a través de tus ojos.
Me gustas, me caes bien, te admiro, te extraño, te recuerdo siempre… ¡Te amo!
Me gustaría compartir contigo mi vida.
Me gustaría que lo intentáramos.

Comentarios

Entradas populares de este blog

El genio

30-12-2012 Por: Hilda Ruth Flores Muñoz Era el genio callado, solitario y misterioso. Vestía con harapos, quedó huérfano y se volvió ensimismado. Heredó mucha inteligencia cognitiva, pero no desarrolló su inteligencia emocional. Tenía un futuro brillante: maestrías, doctorados, fortuna. Pero, algo pasó en su camino: conoció a una chica solitaria, insegura, que le ofrecía comodidad… Y se casó. El genio colapsó. Perdió su pasión, dejó de luchar, se inhibió. Durante diez años vivió infeliz, frustrado, prisionero afectivo, emocional y cognitivo; pero cómodo. Hasta que un buen día, la chica lo liberó. El genio ahora ha recuperado su camino.

No eres suficiente

Por: Hilda Ruth Flores Muñoz Muy joven. Muy estudiosa. Muy ocupada. Muy seria. Muy inmadura. Muy inexperta. Muy vieja. Muy gorda. Muy alta. Muy baja. Muy enojada. Muy inocente. Muy fea. Muy miedosa. Muy niña. Muy perfeccionista. Muy inteligente. Muy exigente. Muy correcta. Muy preparada. Demasiado callada. Demasiado risueña. Todas las latinas son iguales. Todas las mujeres son iguales. Te pareces a mi madre. Te pareces a mi ex-esposa. Definitivamente: ¡no existen dos glorias juntas! (A menos que se llamen Gloria y vivan juntas). Este modesto inventario es un homenaje a los prejuicios masculinos. Cuando no es la persona correcta: tú nunca serás suficiente. Sé tú misma.

Tus ojos

30-12-2012 Por: Hilda Ruth Flores Muñoz Comienza un camino. Se escribe una nueva historia. Como en todas, hay situaciones conocidas, con nuevos personajes y el mismo drama. ¿Seremos tú y yo los protagonistas? Tú tienes cualidades de galán. Yo tengo las cualidades de sufrida… y enamoradiza. He visto muchas historias como ésta. ¿Qué tiene esta de especial? ¿Existirá algo para ponerle atención? La experiencia me recomienda cautela. El corazón grita esperanza. El cerebro está confundido, no sabe descifrar tus ojos, tu mirada. Tu mirada es fija, fuerte, se clava en la mía, me hipnotiza, me desconcierta. ¿Por qué no logro descifrarla? ¿Por qué sigo interesada en esta historia? No puedo leerte, tengo miedo de amarte… Tu voz me acaricia. Tu poder me protege. Tu puesto y agenda, me alejan de ti. Y tus ojos… Tus ojos me desequilibran.