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Los dichos y versos de mi abuelita

Hilda Calderón de Muñoz, en su cumpleaños No. 85. Noviembre de 2014.


Guatemala, 2 de octubre de 2016


En honor a mi querida abuelita, comparto los dichos y versos que más me repite y que hoy quiero asentar como una humilde muestra de mi admiración y amor.

¡Gracias Mami linda por ser mi abuelita, por ser un ejemplo de una mujer luchadora, feliz, sabia y que conserva su juventud a los 86 años!

“La cuña para que apriete tiene que ser del mismo palo”: La que más cobra sentido en un momento particular de mi vida es cuando la falta de comprensión, tolerancia, empatía y amor proviene de la familia; de las personas a las que más se quiere, es por esto que duele con mayor intensidad.   Es triste reconocer que de la familia cercana provengan envidias y rivalidades.

“De qué palo tiene que ser la canela para que no huela”: Cuando heredamos características ineludibles de la familia.

“Tu vida es como un río que se abre camino”: Tenemos un objetivo, una misión en la vida. Estamos llamados a cumplirlo y vamos caminando para lograrlo. Dios tiene un propósito en mi vida, está cumpliendo mis sueños y se están dando las condiciones para lograrlo, como agua de río de vida que fluye, que se abre paso, si no hay obstáculos recorre libre; si los hay, cobra fuerza para derribarlos y llegar a su objetivo.

“Al entendido con señas”: Prestar atención a lo que las personas dicen a través de sus acciones, no sólo a lo que dicen verbalmente.

“Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente”: Tenemos una misión y para ella tenemos dones, pero no son suficientes, requiere esfuerzo y valor.

“Hay que ser deseado, no despreciado”: Es mejor ser invitado a la vida de otro, a sus acontecimientos, que deseen nuestra presencia, no que la eviten y no la valoren. Hay que valorarse a uno mismo.


“Fe en Dios y en ti misma, espera”: se refiere a desarrollar la paciencia activa, confiada en Dios, pero también en los dones que Dios nos ha dado, muy de la mano con el Magis Ignaciano (hacer todo como si dependiera de nosotros, sabiendo que en definitiva depende de Dios).

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