30-12-2012
Por: Hilda Ruth Flores Muñoz
Académico, preparado, distinguido, encantador.
Con las palabras adecuadas a cada situación.
Con la experiencia que dan los años.
Con el encanto de un seductor.
Con el físico de un galán.
Con la inteligencia a mi medida.
Con el poder que apoya, pero que también corrompe.
El poder que hace olvidar el honor, la delicadeza y el amor.
El mismo caballero gentil que me enamora,
es el caballero cruel y malvado que me destruye.
Y quiere que mientras destruye, se le siga amando.
Una bendición haberlo conocido y haberlo amado.
Una bendición mayor, haberlo sufrido y haberlo dejado.
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