29-8-2013
Por: Hilda Ruth Flores Muñoz
¡Es difícil ser mujer, sensible, necesitada de afecto y sola!
¡Es difícil ser empresaria, profesional, aguerrida, apasionada y emprendedora!
¡Es difícil desear una relación a costa de la independencia!
¡Es difícil no dejarse seducir por una mirada, migajas de afecto,
atención interesada y galantería!
¿Por qué debe ser tan difícil?
Porque no es la persona correcta.
Porque cuando se evidencia con tanta transparencia la propia necesidad,
se corre el riesgo de caer en manos de un manipulador.
Alguien que sabiendo las debilidades, las necesidades y los deseos,
y sabiendo además, que necesita obtener algo a cambio,
está dispuesto a pseudo-fortalecer, pseudo-atender y pseudo-amar.
Es la peor faceta que una persona puede tener.
Porque al descubrirse la manipulación queda expuesta.
Si es hombre, es un cobarde que se escuda en las faldas de mujeres, para
lograr sus fines.
Porque se traiciona a sí mismo y
los demás, al verse acorralado.
Porque es inconsistente y lastima, con tal de obtener sus fines.
Porque miente con desfachatez.
Porque miente con desfachatez.
Es triste saber que te han manipulado.
Es doloroso descubrir que te quieren manipular, más si amas a la persona.
Pero, es aún más terrible y vergonzoso el no amarse a sí misma primero.
El esperar que la admiración, la felicidad y el amor vengan de afuera.
Al ponerse tan vulnerable, se deja la puerta abierta a la manipulación.
“Es error de las mujeres, que incluyen en todo a los sentimientos”, dice el manipulador.
Cuando enamora, y luego, no quiere corresponder.
Cuando engaña, y luego, no quiere enfrentar que se le ha descubierto.
¡Da lástima, al paso del tiempo, verlo sufrir!
Dan deseos que ayudarlo, pero la mejor ayuda, no es la que él busca
manipulando.
Sino, el rodearlo de espejos, que vea su reflejo.
Y principalmente, que vea que lo hemos visto.
Espero tenga el valor de verse al espejo.
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